Por qué Escribo?
Hace mucho tiempo en la adolescencia cuando no podía expresarme,
Hace mucho tiempo en la adolescencia cuando no podía expresarme,
ni decir lo que me pasaba, escribía.
Escribía mucho, por momentos eran pensamientos pesimistas tóxicos, y cada tanto algo positivo.
La cuestión es que en ese momento se volvió algo muy terapéutico y desestresante.
Todavía tengo todo guardado como una especie de tesoro de hojas amarillentas con algunos collage de fotos, imágenes y demás textos que recolectaba como una especie de diario, hoja de ruta o bitácora de vida. La idea original era volver a ordenarlo y continuarlo a ese diario, pero creo que eso es algo de una etapa ya cerrada y concluida en mi vida, por lo que me propuse como desafío el escribir todos los días una hoja con algo, como una especie de entrenamiento personal, como una construcción de lector/escritor que día a día va sumando una hoja más a su cuaderno.
Hay días que me levanto y ya sé que escribir, hay veces que estoy haciendo otras tareas y me detengo de golpe por qué me viene una idea o un pensamiento y de inmediato me pongo a escribirla y hay días en que tarda hasta último momento en llegar la inspiración de escribir, pero algo al final del día termina saliendo de la lapicera al papel y del papel a la computadora.
Es bueno ponerse pequeños desafíos diarios y ver qué sucede si los convertimos en hábitos, tal vez algo nuevo y emocionante nos sorprenda el día menos esperado
Escribía mucho, por momentos eran pensamientos pesimistas tóxicos, y cada tanto algo positivo.
La cuestión es que en ese momento se volvió algo muy terapéutico y desestresante.
Todavía tengo todo guardado como una especie de tesoro de hojas amarillentas con algunos collage de fotos, imágenes y demás textos que recolectaba como una especie de diario, hoja de ruta o bitácora de vida. La idea original era volver a ordenarlo y continuarlo a ese diario, pero creo que eso es algo de una etapa ya cerrada y concluida en mi vida, por lo que me propuse como desafío el escribir todos los días una hoja con algo, como una especie de entrenamiento personal, como una construcción de lector/escritor que día a día va sumando una hoja más a su cuaderno.
Hay días que me levanto y ya sé que escribir, hay veces que estoy haciendo otras tareas y me detengo de golpe por qué me viene una idea o un pensamiento y de inmediato me pongo a escribirla y hay días en que tarda hasta último momento en llegar la inspiración de escribir, pero algo al final del día termina saliendo de la lapicera al papel y del papel a la computadora.
Es bueno ponerse pequeños desafíos diarios y ver qué sucede si los convertimos en hábitos, tal vez algo nuevo y emocionante nos sorprenda el día menos esperado

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